María de Ibarrola (en Moreno Bayardo, 2000a:141) hace notar el papel fundamental que la curiosidad y la capacidad de asombro tienen, por ejemplo, en el desarrollo de habilidad para observar:
Estoy distinguiendo dos niveles de observación, uno está ligado con la curiosidad, tal vez es una cualidad del investigador ligada con la capacidad de asombro, pero no es un asombro que deje a uno pasmado, es un asombro que inmediatamente lleva a preguntar por qué es esto, esta curiosidad es la capacidad de ir más allá de lo que uno está acostumbrado a ver, que sí creo que se basa en una cualidad de observación.
Intuición
Existen múltiples formas de referirse a la intuición que, sin definir formalmente lo que es, permiten ir construyendo un significado acerca de la misma. Rogers (1961:307) refiriéndose a la creatividad, introduce indirectamente al concepto de intuición, señalando como posibilidad del ser humano:
La capacidad de jugar con elementos y conceptos; la capacidad de jugar espontáneamente con ideas, colores, formas y relaciones, aventurar nuevas combinaciones de elementos, dar forma a hipótesis absurdas, convertir lo dado en un problema, expresar lo ridículo, traducir una forma en otra, transformar en improbables las equivalencias. De este juego y esta exploración libres surgen la intuición, la visión nueva y significativa de la vida. Es como si en el despilfarro de miles de posibilidades aparecieran una o dos formas evolutivas con cualidades que les confieren un valor permanente.
Weitcott (citado por Forgus, 1979:114) se refiere a la intuición como “capacidad de conseguir conclusiones sólidas a partir de una evidencia mínima”, señalando además que
se han hecho descubrimientos al parecer, debido a que algún investigador observó alguna nimiedad y reflexionó sobre ella, mientras que la mayoría de la gente, o no se percataban de ella, o la dejaban a un lado por no considerarla importante.
Con base en las dos referencias anteriores puede afirmarse que la intuición no es un sexto sentido a partir del cual se hacen conjeturas, no es algo totalmente inexplicable dentro de las posibilidades generadoras de ideas en el ser humano, tiene que ver con la sensibilidad a los fenómenos, con la acuciosidad de la observación, con la originalidad, con la combinación creativa de la información a la que se tiene acceso, con aquello que en el lenguaje popular se identifica como presentimiento o corazonada, pero que no se basa en algo que se siente en el corazón, sino en algo que se anticipa en el entendimiento a partir de un mínimo de pistas, aunque posteriormente tenga que ponerse a prueba formal.
Bruner (1987:101): “La intuición es una invitación a seguir adelante, ya sea de manera intuitiva o analítica”.
Percepción selectiva
En contraposición con una primera afirmación en la que Weisburd (1996) hace notar que una tendencia natural de la percepción del ser humano es la de percibir el mundo en términos de establecer patrones que se perpetúan sin cuestionar, el mismo autor (1996:72) señala posteriormente que:
(Página 166 de la fuente impresa original)
[...] el arte de la creatividad reside en la forma en que vemos y percibimos el mundo; de ahí la importancia de tener la habilidad de distinguir una información relevante de una irrelevante [...] la persona creativa adopta una actitud de apertura, con una percepción aguda, selectiva y que encuentra lo especial, sabe pescarlo y vincularlo con informaciones anteriores, para obtener nuevos conceptos y productos.
Aquí surge el concepto de percepción selectiva, identificada por Rogers (1961:308) como aquella que ’se da en “un intento de destacar la esencia”; o descrita por Betancourt (1996:82) como la que permite “discriminar, ante una gran cantidad de información, lo más importante para determinados propósitos”.
La percepción selectiva es, entonces, una habilidad cuyo desarrollo apoya al docente en todos los momentos de su práctica: cuando detecta situaciones problemáticas y en éstas tiene el reto de identificar los elementos relevantes; cuando construye un objeto de estudio y se ve obligado a precisar los rasgos que lo diferencian de otros; cuando diseña instrumentos de manera que le permitan tener acceso, precisamente, al tipo de información que necesita; cuando a partir de la información recabada ha de construir un corpus para el análisis; cuando de una multiplicidad de relaciones detectadas, ha de identificar las que pueden constituirse en fuente explicativa de un fenómeno, etcétera.